#22. LO QUE MASLOW LE DIRÍA A TU ORGANIZACIÓN

Por qué ninguna cultura evoluciona desde un sistema nervioso colectivo en supervivencia

Hay una tensión que aparece en las organizaciones cuando quieren evolucionar hacia modelos conscientes, colaborativos o Teal. El lenguaje es inspirador. Las intenciones, genuinas. Pero el cuerpo colectivo no acompaña.

¿Por qué?

Porque ningún sistema construye evolución sobre un sistema nervioso en supervivencia. Y eso lo dijo #Maslow hace más de setenta años, mucho antes de que apareciera el vocabulario Teal.

La pirámide sigue ahí

En 1943, Abraham Maslow describió algo que la psicología organizacional sigue olvidando: las necesidades de autorrealización no emergen mientras las de seguridad están comprometidas. No es una jerarquía moral. Es la base operativa del sistema humano.

Si queremos avanzar hacia autogestión, propósito evolutivo y plenitud y al mismo tiempo, seguimos sosteniendo estructuras salariales precarias, ambiguas y poco equitativas,el mensaje implícito que recibe el sistema nervioso de cada persona es muy claro:

"Tu contribución no garantiza tu supervivencia."

Y el cuerpo responde como está diseñado para responder. No es metáfora. Es fisiología.

 


Lo que ocurre en un cuerpo sin seguridad

Stephen Porges, formulador de la teoría polivagal (Porges, 2011), lo describe con precisión: cuando el cuerpo no se siente segur@, el sistema nervioso autónomo se desplaza a estados de defensa —lucha, huida o colapso— y abandona el estado ventral, el único en el que son posibles la conexión, la cooperación y la creatividad.

Robert Sapolsky lleva décadas documentándolo en Why Zebras Don't Get Ulcers (1994): bajo estrés crónico —y la inseguridad económica sostenida lo es— el eje HPA se mantiene activado, el cortisol se eleva y disminuye la actividad de la corteza prefrontal: visión, ética, innovación. Bessel van der Kolk lo confirma desde otra orilla en El cuerpo lleva la cuenta (2014).

En términos organizativos, esto se traduce en algo reconocible: conductas defensivas, micropolítica, baja confianza, resistencia al cambio, foco en el corto plazo, agotamiento.

No es falta de compromiso. Es neurofisiología.

Pretender autogestión en un cuerpo colectivo en alerta es como pedir meditación profunda durante un incendio.


Haz que se destaque

Sea lo que sea, la manera en la que cuentes tu historia en línea puede marcar la diferencia.

 

La confusión evolutiva: trascender lo que no se ha integrado

A veces se intenta "trascender" el paradigma orientado al logro y al reconocimiento -el nivel naranja del modelo de Spiral Dynamics (Beck & Cowan, 1996)— sin haberlo integrado primero.

Pero la evolución no funciona por negación. Ken Wilber lo formula con claridad en su teoría integral: trascender e incluir. Cada etapa madura honra la anterior; nunca la salta. Y la pirámide de Maslow sigue siendo, en eso, una guía precisa: no se sostiene una cultura de propósito sobre una base de necesidades fisiológicas y de seguridad.

El precio de la incoherencia

Cuando el discurso habla de consciencia pero la experiencia cotidiana es de escasez, se produce disonancia organizativa. Y la disonancia erosiona la confianza más que cualquier conflicto explícito.

Aparecen entonces preguntas que rara vez se dicen en voz alta:

"¿Se espera que sostenga el propósito mientras tengo miedo de no llegar a fin de mes?"


El salario como acto cultural

Un salario digno no es una política de recursos humanos. Es un acto cultural que comunica: "Tu vida importa aquí. Tu contribución es valiosa. Este sistema te sostiene mientras tú lo sostienes."

Daniel Pink lo formula en Drive (2009): solo cuando el dinero deja de ser un problema, la motivación intrínseca puede emerger. Mientras la retribución sea fuente de ansiedad, ningún propósito declarado va a movilizar lo mejor de nadie.

Cuando el sistema nervioso colectivo se regula, emergen los comportamientos asociados a culturas más evolucionadas: responsabilidad distribuida, creatividad real.

La pregunta para una organización en transición no es "¿cómo aceleramos hacia Teal?". La pregunta más honesta es: "¿Qué necesita nuestro sistema humano para salir de la supervivencia?"

A menudo la respuesta es menos filosófica y más concreta de lo esperado: revisar estructuras salariales, establecer mínimos de dignidad económica, clarificar los intercambios de valor, alinear discurso y práctica.

Paradójicamente, es esta integración (tan poco glamurosa) la que abre la puerta a lo verdaderamente evolutivo.

Evolucionar es encarnar, no aspirar

La evolución organizativa no ocurre cuando adoptamos un nuevo lenguaje, sino cuando el cuerpo colectivo puede relajarse lo suficiente para confiar, crear y cooperar.

Tal vez la verdadera madurez organizativa no consista en trascender las necesidades humanas básicas, sino en honrarlas con tanta coherencia que el sistema ya no tenga que defenderse.

Solo entonces aparece el espacio para algo más grande que la supervivencia: la contribución consciente.

Referencias: Maslow, A. (1943). A Theory of Human Motivation. Psychological Review · Laloux, F. (2014). Reinventing Organizations · Porges, S. (2011). The Polyvagal Theory · Sapolsky, R. (1994). Why Zebras Don't Get Ulcers · Van der Kolk, B. (2014). The Body Keeps the Score · Beck, D. & Cowan, C. (1996). Spiral Dynamics · Wilber, K. (2000). A Theory of Everything · Pink, D. (2009). Drive

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